AVANCE INFORMATIVO GOBIERNO DEL QUINDÍO

La noche cayó despacio sobre Salento y, con ella, llegó algo más que luces y villancicos. Llegó la Navidad convertida en memoria. El gobernador del Quindío, Juan Miguel Galvis Bedoya, caminó por las calles del municipio padre del departamento como quien regresa a casa, dejando que los recuerdos de su infancia se mezclaran con las sonrisas del presente.

Entre fachadas coloridas y miradas curiosas, el mandatario avanzó saludando a las familias, deteniéndose con los niños, agachándose para abrazar a los peluditos y entregando regalos que, más que objetos, llevaban ilusión. Cada paso era un gesto de cercanía, cada saludo un puente entre la institucionalidad y la gente.

Salento se llenó de risas pequeñas y mascotas saltarinas. Los niños recibían sus obsequios con los ojos encendidos, mientras los adultos observaban la escena con la tranquilidad que solo regalan las noches donde la Navidad se siente real. Allí, en medio del frío suave de la montaña, el gobernador recordó en voz alta los momentos que marcaron su niñez, esos que hoy inspiran su compromiso con el Quindío.