Duvalier Sánchez responde a presunta intimidación y desafía al Gobierno: “A mí no me amenaza, respete la democracia”

El enfrentamiento entre el congresista Duvalier Sánchez y la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), María Carolina Restrepo, escaló luego de que la funcionaria denunciara ante la Fiscalía presuntas amenazas y hostigamientos recibidos en redes sociales.

La controversia se originó durante un debate de control político, cuando Restrepo afirmó que “la familia es una, no son las familias”. Sánchez cuestionó esa declaración y aseguró que en Colombia existen diferentes formas de organización familiar.

“La directora del ICBF es provocadora y peligrosa”, afirmó el congresista, quien también sostuvo que la funcionaria pretendía desconocer las distintas familias existentes en el país.

Restrepo respondió que Sánchez estaba atribuyéndole una posición que nunca había expresado: “Yo nunca hablé de una familia tradicional. Usted fue el que se inventó que yo no pensaba en la familia tradicional. Eso fue usted”.

Posteriormente, la funcionaria acudió ante la Fiscalía para poner en conocimiento mensajes que calificó como intimidantes y pidió investigar su origen y posible relación con la difusión de un video de su intervención.

En medio de la controversia, el presidente Abelardo De La Espriella respaldó públicamente a la directora del ICBF y afirmó: “Quien se mete con un funcionario de mi Gobierno se mete con el Tigre”.

Sánchez reaccionó posteriormente a lo que interpretó como una intimidación desde el Gobierno. En un video publicado en redes sociales afirmó: “A mí no me amenaza, respete la democracia”, y aseguró que no piensa bajar la voz crítica frente a la administración nacional.

El congresista añadió, en tono desafiante, que la situación lo obliga a “bajarle al entrenador del gym y subirle al abogado”, en referencia a la posibilidad de acudir a herramientas jurídicas. Con el mensaje #NiLeBajoNiMeQuito, Sánchez reafirmó que continuará cuestionando al Gobierno y pidió al presidente dar la cara ante el país y asumir el debate público.

La controversia deja enfrentadas dos versiones: mientras la directora del ICBF pide investigar los mensajes que recibió, Sánchez sostiene que sus cuestionamientos hacen parte del debate político y rechaza cualquier intento de intimidación.