“A un asesino no lo frena un vigilante”: Galán pide más Policía en TransMilenio

La muerte del guarda de seguridad Cristian Garzón, ocurrida en la estación Terreros de TransMilenio, volvió a poner en el centro del debate las condiciones de seguridad de los trabajadores encargados de controlar el ingreso al sistema y la necesidad de fortalecer la presencia de la Policía.

El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, se refirió al caso y reconoció que los vigilantes privados no cuentan con las herramientas ni las facultades necesarias para enfrentar situaciones en las que intervienen personas violentas o armadas.

“Frente a un asesino no hay un vigilante que frene, se requiere la Policía”, afirmó Galán, al advertir que el control de la evasión del pasaje no puede poner en riesgo la vida de quienes trabajan en las estaciones.

El mandatario también señaló que existe un déficit importante de uniformados dentro del sistema de transporte. Según explicó, mientras el Metro de Ciudad de México cuenta con miles de policías destinados a su operación, en el sistema de transporte de Bogotá la presencia policial es considerablemente menor.

“En Bogotá, en el sistema de transporte, no tenemos más de 400 policías. Entonces tenemos un problema de fuerza grande”, sostuvo.

La declaración se produjo en medio de las denuncias realizadas por trabajadores de seguridad, quienes aseguran que enfrentan constantemente agresiones mientras intentan evitar el ingreso irregular de pasajeros.

Una de las guardas relató que fue atacada con un arma blanca durante un procedimiento relacionado con la evasión. Los trabajadores también han denunciado jornadas extensas y falta de elementos adecuados para protegerse frente a situaciones de violencia.

Según las denuncias del gremio, durante lo corrido del año se han registrado más de 300 ataques contra guardas de seguridad en el sistema.

La muerte de Cristian Garzón

El asesinato de Cristian Garzón ocurrió después de que el joven interviniera en un procedimiento relacionado con dos personas que intentaban ingresar a la estación Terreros sin pagar el pasaje.

Durante el altercado, Garzón fue atacado y posteriormente falleció debido a la gravedad de las heridas.

El caso generó indignación y abrió nuevamente la discusión sobre los riesgos que enfrentan los trabajadores de seguridad privada cuando realizan labores de control dentro de TransMilenio.

Galán señaló además que la situación obliga a revisar la reincidencia delictiva y la respuesta del sistema judicial frente a personas que han sido capturadas anteriormente por otros delitos.

“Estos tipos también estaban ya bajo ese caso, cumplían el criterio de que habían sido capturados previamente por otros delitos”, manifestó el alcalde.

Para el mandatario, no basta con aumentar los controles contra la evasión si quienes realizan estas labores quedan expuestos a personas que pueden reaccionar violentamente.

Más policías y nuevas puertas

Galán también habló sobre las condiciones de infraestructura de las estaciones y reconoció que las puertas del sistema han representado una vulnerabilidad para controlar el ingreso irregular.

El alcalde aseguró que los problemas contractuales que habían retrasado la instalación de nuevos cerramientos fueron superados y que la administración avanza en la implementación de puertas con mayores condiciones técnicas de seguridad.

“Tenemos esa vulnerabilidad, pero el contrato se destrabó y estamos avanzando. Yo espero que en el curso de lo que queda este año, o a principios del año entrante, tengamos ya resuelto por completo esa problemática de puertas en TransMilenio”, afirmó.

La administración distrital sostiene que la evasión del pasaje ha disminuido, pero el asesinato de Cristian Garzón volvió a poner sobre la mesa una pregunta que preocupa a los trabajadores del sistema: ¿hasta dónde puede llegar un guarda privado cuando una situación de evasión se convierte en un enfrentamiento violento?

Mientras avanzan las investigaciones por el homicidio, el caso mantiene la presión sobre las autoridades para reforzar la seguridad de los trabajadores y usuarios de TransMilenio.